Sociedades del siglo XIX

Origen

Las crónicas nos hablan de numerosas Sociedades que existían en San Sebastián, en la segunda mitad del siglo XIX. La primera en crearse y la más importante fue La Fraternal, instalada en el nº 11 de la calle Puyuelo, una sociedad de “comer y cantar”, como señalaban sus estatutos, pero también organizadora de fiestas. Así, en 1857, financiada con aportaciones de los socios, montó una corrida de toros de altos vuelos en la Plaza de San Martín, entre otros muchos festejos que intentaban llenar el vacío del verano. El periodista Ramón de Navarrete escribía al respecto “que no había sobrada variedad en los goces y que los días solían transcurrir en la melancolía sin más entretenimiento que las visitas a los amigos y las excursiones por el campo”.La Fraternal sufrió un incendio que destruyó su sede y sus dispersos socios decidieron la creación de una nueva Sociedad, la Unión Artesana (año 1870).

Dos años más tarde surge La Armonía con el objetivo, según señala su reglamento, de “proporcionar a los individuos que la componen la mayor suma posible de distracción y recreo”. A compás del desarrollo económico de la ciudad se forman numerosas Sociedades mutualistas como las de Pescadores de San Sebastián (1869), Neptuno (1878), 1º de Abril (1879), La Unión Obrera (1880), La Humanitaria (1892), o Euskalduna (1893). Sus funciones eran muy varias pues a la propia de administrar la mutualidad de los gremios artesanales se unía la de contribuir a la instrucción de sus socios y en este sentido todas contaban con biblioteca. Figuraba también “el entretenimiento del ocio”, dentro de un orden pues acorde con la legalidad vigente “quedaban prohibidos los juegos de envite y azar” así como “toda discusión política y religiosa”.

Con Kañoietan (año 1900) se inicia un ciclo distinto donde la gastronomía ocupa lugar fundamental. Otras muchas Sociedades populares se crearon y funcionaron en aquellos años finales del siglo XIX. De ello tenemos noticia por la prensa de la época cuando avisa de actividades llevadas a cabo por alguna de ellas. Citamos, por ejemplo a Reunión de Amigos, La Amistad (1884), Oña, Oteiza, La Unión (1888), El Edén (1890), Sociedad de Recreo, Donosti Zarra (1896) y Gizartea (1898). De alguna consta la existencia de cocina al referir la prensa que “los socios gozaron de una comida abundante preparada en la misma Sociedad”.

De este tipo de Sociedades que llamaríamos multidisciplinares solo perduró Unión Artesana. Con Kañoietan (año 1900) se inicia un ciclo distinto donde la gastronomía ocupa lugar fundamental.

 

La Unión Artesana

La sociedad “Unión Artesana” se funda en el año 1870 , siendo en al actualidad la sociedad tradicional donostiarra más antigua de la ciudad.

Después de un gran incendio en los locales de la sociedad popular “La Fraternal” , situada por aquel entonces en el nº11 de la Calle Puyuelo (Fermín Calbetón o Apaiz Kalea), el 14 de Mayo de 1870, varios socios de la misma (76), reunidos en el bajo del numero 16 de la Calle 31 de Agosto, deciden fundar la “Unión Artesana” .

Nueve años mas tarde, en 1879, “la Fraternal” se unirá a la “Unión Artesana” , establecida desde su fundación en un local de la Plaza Lasala, en la Parte Vieja Donostiarra.

De marcado carácter igualitario y carente de todo sentido clasista, al igual que las demás sociedades populares donostiarras, La Unión Artesana cuenta en su fundación con una fuerte base de profesionales, industriales, comerciantes y artesanos – concepto carente hoy en día de la virtualidad que tenía el siglo pasado – pero muy presente en su origen y en su Acta fundacional.

D. José Gabilondo, presidente en 1988 y primer cronista de la sociedad relataba refiriéndose a la fundación:

” Deseando… constituir una nueva Sociedad de carácter democrático y que sirviera de centro de recreo al obrero, se fundó la actual Unión Artesana”.

Pese a su nombre que no nos sugiere precisamente el de una asociación de exquisitos y/o intelectuales sino como hemos comentado de obreros y artesanos, La Artesana se convierte pronto en un referente cultural importante en la ciudad, y además de partidas de mus, tertulias de actualidad y cenas tradicionales, se organizan los carnavales, la primera tamborrada, la comparsa de caldereros húngaros, recitales de música y conciertos.

La Unión Artesana así mismo se constituye en promotora de amplias comisiones populares para la celebración de eventos culturales, alberga la primera sede del Ateneo Gipuzkoano y es impulsora y dinamizadora de todo tipo festivales con fines altruistas y actos benéficos de la época.

 

El primer acto importante tras su nacimiento, según cronistas del momento, es la compra de un piano, el 31 de diciembre de 1871, que acompaño y sobrevivió a cenas y fiestas de la Artesana durante 75 años.

En 1877 la Artesana organiza el primer concierto en sus locales, con música de Bach, que es interpretado por una orquesta formada mayoritariamente por los propios socios.

En 1888, para conmemorar la inauguración del Gran Casino se celebra una Cena-onomástica y los socios de la Artesana deciden incorporarse a la “moda del juego” con la compra de un billar.

Son tiempos de cambios, inauguración de la Compañía Telefónica Municipal, derribo de cuarteles obsoletos, reurbanización de la ciudad, tranvías tirados por caballos o mulas, construcción del Ensanche Oriental, calle Aldamar, Paseo de Salamanca así como de nuevas plazas; entre ellas la de San Telmo.

En Noviembre de 1918 recién acabada la Guerra Mundial y debido a que en el solar que ocupa la sociedad en la Plaza Lasala se proyecta construir la Hacienda Pública, La Unión Artesana se traslada a un local propiedad de D. Luis Damborenea en la nueva Plaza de San Telmo, hoy Ignacio Zuloaga – Calle Soraluze, 1, junto a la Iglesia de San Vicente, donde permanecerá hasta nuestros días.

La Artesana a través de tres siglos, a albergado entre sus paredes a personalidades ilustres de nuestra ciudad, grandes compositores, artistas de todas las disciplinas, profesionales y políticos; a sufrido y resistido como otras “sociedades” contemporáneas a guerras cercanas y neutralidades intrigantes, a diferentes regímenes y cambios sociales, pero a pesar de las lógicas influencias puntuales ha manteniendo siempre en lo fundamental, el espíritu que inspiro su fundación.

Sin duda, independientemente de todos estos cambios, a través del tiempo, el empeño de los socios de estas originales “sociedades populares donostiarras” y entre ellas la Unión Artesana ha sido adaptarse, renovarse y continuar cultivando una manera de ser y de hacer, igualitaria, llana, democrática, gentil y “koxkera” que las define como una peculiar creación del pueblo donostiarra.

 

Unión Artesana Elkartea

 

La Unión Artesana llevó una activísima vida social como promotora de los múltiples festejos organizados en el final del siglo XIX y principios del XX. Organizó su Tamborrada y los famosos Carnavales, que la prensa francesa reconoció como “mejores que los de Niza”. En 1902, como protesta a la prohibición de la sokamuturra, la Tamborrada de Unión Artesana, por primera vez en treinta años, no salió a la calle.

Otras fechas señaladas en su historia son 1916, año en que se fusiona con el recién creado Ateneo Guipuzcoano “al objeto de usar conjuntamente local, mobiliario y biblioteca de la Unión Artesana”, y 1918 en el que se traslada a la actual sede.

En aquellos años, Unión Artesana creó en su seno un Comité de Caridad volcándose en actividades de tipo benéfico. Esta conducta la hizo merecedora de la Medalla de la Ciudad, concedida por el Ayuntamiento en 1926. También tomó parte activa en las campañas para la restauración del Juego y de los Casinos, prohibidos desde 1923.

Durante la guerra civil, Unión Artesana quedó literalmente en cuadro. La asamblea de diciembre de 1936, tomada ya la ciudad por las tropas de Franco, no pudo celebrarse, pues de los 300 socios solo quedaban en la ciudad 85. Este dato nos da idea del sentir político mayoritario en la Sociedad. En los años posteriores, la Sociedad recupera su pulso y marca la iniciativa en muchas actividades festivas. En las décadas de 1960 y 1970 da un sesgo cultural a su quehacer y organiza concursos literarios, charlas de todo tipo, clases de música e incluso forma un Grupo de Danzas Populares Vascas. Todo ello le valió el título de “Organismo Colaborador del Servicio de Extensión Cultural” del Ministerio de Educación Nacional.

Con la recuperación de los Carnavales, Unión Artesana tomó un protagonismo en clave de humor. Recordamos aquellas soberbias parodias que hicieron a los “Bebés de la Bulla” merecedores de muchos premios. En cuanto a su Tamborrada, tan cuidada y armónica, siguió y sigue cerrando el ciclo de las fiestas patronales.

La actualidad de Unión Artesana viene marcada por su traslado a un nuevo local. cercano, en la calle Euskal Herria, 7. Aquí se trasladaron en el otoño de 2006. De los actuales 230 socios, 215 realizaron una aportación ecónomica inicial porque el nuevo local se adquirió en propiedad. Quince socios con más de cincuenta años de pertenencia, o mayores de 75 años, no abonaron cantidad alguna,pero mantienen sus derechos de uso. Iñaki Santesteban, el que fuera presidente hasta hace bien poco, lidero este proceso. El 16 de marzo del 2007, Jose Antonio Ibircu Murua asumió el cargo presidencial.

Otros nombres propios de esta querida Sociedad: Bonifacio Castro, presidente en siete períodos desde 1934 a 1974, José Luis García Loza, en época reciente, Iñaki Barrena… Ellos, y otros muchos, han conseguido hacer de Unión Artesana un espejo donde se miran las otras Sociedades.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies